Una vez me dijo un poeta, que el primer reto de escribir poesía, era enfrentarse al papel en blanco...
Ésto me lo decía como respuesta automática, al mostrarle algunos manuscritos que había hecho, sobre algunos de mis primeros poemas, en aquella lejana época de atrevimiento absoluto frente la vida, como lo es la media juventud, donde eres tan adulto como para creer en ti, amplia-mente y sin restricciones, y tan joven como para crear un mundo nuevo a tu alrededor... donde te atreves a ser poeta, conquistador, super héroe, te atreves a enamorarte, a confiar en la red bajo el trapecio y a creer sin condiciones en los que llamas semejantes, donde la primavera es verde y la muerte es tan negra como una ruptura amorosa, donde recuperar un noviazgo es tan importante para vivir, como vivir es importante para un moribundo... La media juventud.
Ahora bien, soy fiel creyente de la inmensa sabiduría interna que poseen todos los seres humanos, convencido que todos tenemos la capacidad innata de evolucionar más allá del horizonte, crear y seguir creando soluciones, incluso a los problemas que aún no se nos han presentado, que somos capaces de entender eso que cómodamente hemos llamado misterios y ademas, podemos modificar definiciones de conceptos tan entrañables y adheridos a nuestro ADN, como la belleza o la carencia (solo por nombrar algunos).
Digo esto, porque creo que nuestra ignorancia, es consecuencia de un trastorno psíquico que nos ha producido una temporal amnesia selectiva como raza humana, que nos mantiene aletargados y con tendencia a los movimientos cíclicos y monótonos, en un lento proceso de recuperación agonizante y desgarrador, donde pareciera que el norte a seguir está determinado por la equivocación, involución y grandes menudencias, las cuales nos hacen perder un tiempo muy valioso para retomar el rumbo correcto a nuestro momento real, a ese momento y realidad, donde nuestros grandes poderes son bien conocidos por nosotros y bien utilizados a nuestro favor, donde nuestra sabiduría es puesta en practica constantemente, nuestra misión como raza es clara y bien encaminada, donde nuestra búsqueda es tan correcta que sabemos en donde se encuentra, aquello que en éste pequeño segmento de realidad equivoca, buscamos fuera de nosotros, con la esperanza de encontrarlo algún día, en algún lugar ajeno y lejano, lleno de respuestas y soluciones a algo que ni sabemos qué, ni como, debemos preguntarle...
Mas sin embargo, creo realmente que nuestra historia es corta, frente a la magnitud de nuestro destino, creo que los milenios que hemos escrito, son pocos frente a las paginas que nos faltan por escribir, creo que en perspectiva, estamos apenas comenzando... creo que el legado que nos toca dejar, estará lleno de esperanzas, que nuestros pasos hasta ahora, han sido pequeños intentos de aprendizajes, cual niño pequeño en sus inicios al caminar, que nos espera una gran evolución (o recuperación de esta lamentable amnesia), que nos esperan grandes pasos agigantados y capaces de correr velozmente y sin agotarnos, en la escritura de nuestra futura historia .
Creo que cada hijo recién nacido es muestra de ello, que cada hombre que asume correctamente el rol de padre responsable y cada madre que toma correctas decisiones de enseñanza para todos los miembros de su familia, son pruebas irrefutables de que la amnesia no es absoluta, que en algún momento, corregiremos el rumbo y recordaremos que los malos siempre han sido minoría, recordaremos que siempre hemos sido génesis y apocalipsis de un mismo libro, que somos pregunta y respuesta a un mismo misterio, que somos más energía que materia y que dar no significa gastar, que como individuos, sociedad y humanidad, aún nos queda mucho Papel en blanco, al que debemos enfrentarnos...
No hay comentarios:
Publicar un comentario